Edipo y la esfinge de Jean-Dominique Ingres

5 de noviembre de 2021 – 14 de marzo de 2022

Una obra maestra del museo del Louvre en el museo de Bellas Artes  

Edipo y la esfinge  de Jean-Dominique Ingres 

 
5 de noviembre de 2021 – 14 de marzo de 2022 
 
 
Un invitado de excepción ocupará el ala norte del museo el 5 de noviembre. Se trata de Edipo y la esfinge, obra maestra de Ingres, el célebre rival de Delacroix.  
 
El Louvre ha cedido en préstamo esta obra a cambio de Grecia expirante entre las ruinas de Missolonghi de Delacroix, presentada en París para celebrar el bicentenario de la Guerra de Independencia griega; esta obra entablará un diálogo con las obras del Salón Romántico a modo de recordatorio de la batalla estética entre los campeones del color y los partidarios del dibujo en el Salón de 1827. Ese año, Ingres retomó su primer «Envío de Roma», pintado en 1808 a partir de un modelo vivo y una famosa antigüedad y lo convirtió en un cuadro histórico de mayores dimensiones donde el arcaísmo compite con la modernidad. El tema, tomado de la mitología griega, enfrenta al Edipo desnudo con la figura híbrida de la Esfinge (rostro y busto femeninos, cuerpo de león y alas de ave), atrincherada en la sombra de una cueva, en contraste con la luminosa apertura de la cavidad rocosa.  
 
El joven héroe debe resolver el enigma planteado por el monstruo, que pone a prueba a los viajeros que pasan por esta región de Tebas: «¿Qué ser provisto de voz tiene cuatro pies por la mañana, dos al mediodía y tres por la noche? » La presencia de huesos humanos y la expresión aterrada del compañero de Edipo, que huye en el fondo, nos recuerdan que cualquier respuesta errónea es fatal. La belleza y la inteligencia de Edipo triunfarán sobre la maldición y a la vez lo condenarán a su destino fatal como hijo incestuoso y parricida. Este tema atrajo a otros artistas del siglo XIX, como Gustave Moreau, que optó por un enfoque más carnal cuerpo a cuerpo. En los años 80, Francis Bacon hizo una interpretación muy libre de la versión ingresca, prueba de la fascinación que esta enigmática obra ha ejercido siempre en el imaginario colectivo. La respuesta le espera en el museo...  
 
 
Ingres, un pintor innovador  
 
Jean-Auguste-Dominique Ingres (1780-1867), defensor de la doctrina de la belleza ideal y de la primacía del dibujo sobre el color, se opuso al movimiento romántico y más tarde al realista. Al principio, a menudo aleccionado por los críticos, desarrolló un estilo en la encrucijada del academicismo y la innovación artística, sobre todo exagerando la elongación de los cuerpos. Alumno de David, Ingres trató de imponerse a través de la pintura histórica, las escenas mitológicas y, sobre todo, la inspiración antigua. Su genialidad le preservó de clasificaciones demasiado rígidas y, a principios del siglo XX, atrajo la admiración de artistas como Degas, Renoir, Matisse y Picasso, que quedaron fascinados por sus deformaciones anatómicas y por la pureza de su línea gráfica.  
 
 
 
 
Jean-Auguste-Dominique Ingres, Œdipe explique l'énigme du sphinx, 1808 modifié en 1827, musée du Louvre © RMN-Grand Palais (Musée du Louvre) / Stéphane Maréchalle.

Jean-Auguste-Dominique Ingres, Œdipe explique l'énigme du sphinx, 1808 modifié en 1827, musée du Louvre © RMN-Grand Palais (Musée du Louvre) / Stéphane Maréchalle.