En este cuadro, Antoine-Jean Gros representa el embarque de la duquesa de Angulema, hija de Luis XVI, también conocida como Madame Royale.
Tras haber organizado una tenaz resistencia contra el regreso de Napoleón durante los Cien Días de 1815, se vio obligada a abandonar Burdeos para refugiarse en Inglaterra, y luego en Bélgica, en Gante, junto con su tío Luis XVIII.
El pintor ha optado por representar el momento en que la duquesa se despide y ofrece su penacho blanco a la multitud que ha permanecido fiel a ella y que ya se está repartiendo sus lazos. Las mujeres desconsoladas abrazándose y las miradas de desesperación contribuyen a destacar su patética figura, y aportan una resonancia teatral a toda la escena. El cielo oscurecido, en consonancia con los sentimientos humanos, confiere a la escena una dimensión romántica muy moderna para la época. Luis XVIII donó este cuadro a la ciudad de Burdeos en recompensa a su fidelidad a la monarquía y a los Borbones.