La panorámica del Puerto de la Luna constituye desde el siglo XVII un motivo de preferencia para los pintores bordeleses y extranjeros. Pierre Lacour, pintor y primer conservador del museo, aborda este paisaje urbano entre 1804 y 1806, para reflejar su visión de Burdeos.
Opta por un punto de vista que presenta las fachadas de los barrios de Chartrons y Bacalan. A la izquierda, podrá distinguir el Hotel Fenwick. El consulado más antiguo de Estados Unidos en Francia colinda en la actualidad con el CAPC, el Museo de Arte Contemporáneo de Burdeos.
Como sin duda habrá notado, el pintor se esmera hasta en los más mínimos detalles, y se entretiene en describir las actividades humanas en este animado barrio. Al final del día, se apiñan los carreteros y las carretas cargadas de piedra, pero también las carrozas y los cabriolés. Los carpinteros de ribera cuidan los cascos de las canoas. En segundo término, un ganapán descarga un cargamento de duelas de madera destinadas a la creación de toneles de vino. Más lejos, un carretero intenta, con ayuda de su látigo, que sus animales tiren de la carga, mientras que, aún más allá, unos hombres llevan unas barricas rodando por el suelo desde una gabarra, y luego las arrastran con cuerdas en dirección a los almacenes.
En este lienzo, Lacour rinde homenaje a todas las categorías socioprofesionales que originaron la prosperidad económica de la ciudad: comerciantes, artesanos, vendedores y barqueros. Una impresionante flota de canoas y esquifes navega alrededor de los grandes veleros que llegan para comerciar. Como dato curioso, Lacour se representa a sí mismo en primer término a la izquierda, con su hija sosteniendo una sombrilla.