Georges Seurat realizó este Paisaje de Isla de Francia entre 1881 y 1882, cuando empezó con su carrera como pintor. En aquella época, estaba plenamente adherido a las temáticas impresionistas, que daban prioridad a los paisajes y a las escenas de género, en una línea que recuerda a la Escuela de Barbizon y los discípulos de Corot. Seurat apodó a los pequeños formatos de ese período sus «croquetones». Como demuestra este cuadro, que atestigua las investigaciones sobre la aplicación de la pincelada, Seurat estuvo muy influido por Delacroix, un gran especialista de las mezclas ópticas. El pintor practica aquí lo que llama el «barrido». Se trata de pinceladas entrecruzadas que «al aplicarse con mucha soltura parecen paja picada», y que le brindan a este paisaje un cierto toque aterciopelado.
El pintor rompió enseguida con las representaciones espontáneas e implementó un método científico, influido por los tratados sobre óptica y luz. Estos experimentos se concretaron en pinceladas similares a pequeños puntos de colores puros. A esta técnica se la denominó entonces divisionismo o puntillismo. Seurat falleció muy joven, con solamente 31 años, víctima de la difteria. Pese a lo breve que fue su trayectoria, las vanguardias lo consideran uno de los grandes artistas de finales del siglo XIX.