Obra emblemática del museo, este cuadro de Delacroix evoca la guerra de independencia griega contra los turcos. De 1821 a 1830, el conflicto movilizó a parte de la intelectualidad europea, como por ejemplo los escritores Chateaubriand y Lord Byron.
Esta obra alegórica, contemporánea de los acontecimientos, presenta a Grecia con el aspecto de una mujer joven ataviada con el traje tradicional helénico. Está apostada en medio de unas ruinas ensangrentadas, de donde emerge el brazo de un cadáver apoyado en un cañón. Las cabezas cortadas colocadas sobre la muralla, así como el turco clavando su estandarte en señal de dominación, simbolizan la situación desesperada de los griegos, que Víctor Hugo describió en 1826 en su antología poética Las Orientales con estas palabras: «Hermanos, Mesolongi, humeante, nos reclama».
Ese mismo año, durante su presentación en la galería Lebrun de París, en pro de la causa helénica, el escritor admiró el lienzo, entusiasmado con la escenificación del drama, gracias al el «pincel amplio y orgulloso» del pintor, el uso de la brocha y los chorreones de pintura que se pueden apreciar en primer término.
Delacroix encuentra en Grecia y sus revoluciones un asunto impactante y moderno, que preludia su cuadro más famoso, La Libertad guiando al pueblo, realizado en 1830.